- 16-07-2012
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Matanza de caballos en el parque: "Se podría haber evitado", opinó Julio Lovece
09:59 | “No es un espectáculo agradable”, dijo Julio Lovece sobre las imágenes de los caballos que fueron sacrificados la semana pasada por los guardaparques del Parque Nacional Ushuaia. Se definió “muy apenado” por esta situación, en declaraciones a Radio Universidad, donde explicó su iniciativa de escribir una columna sobre el tema, que se publica hoy en El Diario del Fin del Mundo.
“Me parecía adecuado escribir algo que intenta volcar mi opinión. Yo vivo en una ciudad donde cotidianamente vemos caballos en la vía pública, principalmente en los sectores un poco alejados del centro de la ciudad, y me parece que esto requiere de un análisis más profundo”, consideró.
Aseguró que el problema “no pasa por haber encontrado una tropilla en el parque, porque obviamente por algún lado han entrado, y no creo que entren por la portada del parque. Seguramente han entrado en procura de su alimentación. Ellos tratan de subsistir de alguna manera y me parece que la responsabilidad pasa más por los propietarios, que les gusta tener animales y quizás no tienen todas las condiciones de alimentarlos en invierno”.
Si bien hizo explícito su “gran respeto” por el trabajo de los guardaparques, porque deben “lidiar con un montón de problemáticas y posiblemente no con todos los elementos”, cuestionó esta decisión de matar a los animales.
“La solución pasó por matarlos y me parece que quizás se podría haber evitado cumpliendo con algunas otras instancias antes”, dijo.
Reconoció que “obviamente la autoridad dentro del parque nacional son los guardaparques” y que han decidido anteriormente sacrificar animales como el caso de los castores, que “generan daños muy grandes en algunos diques y se ven en la obligación de matarlos”.
Pero insistió que “en el caso de una tropilla se podría haber hecho algo antes de matarlos. Sé que a veces no es sencillo el tema de los caballos, mucho menos poner ciertos límites desde los guardaparques a cierta gente que son un poco enemigos de los límites”, observó sobre la naturaleza de nuestra sociedad.
Y puso el acento en uno de los argumentos para haberlos sacrificado que barajaron los guardaparques. “Hablaron del gasto muy grande que hubiera implicado capturarlos y alimentarlos por varios días hasta que los vayan a buscar”, recordó Lovece, que indicó que se trata de cuestiones presupuestarias y entonces la discusión es otra. “No disponer de todo el presupuesto no autoriza a que mañana salgan a matar a todos los caballos que ven en el parque”, manifestó.
En la publicación del diario, Lovece aporta varias sugerencias a través de una serie de interrogantes: “¿No hubiese sido mejor secuestrar a los equinos y ponerlos a resguardo hasta cobrar las multas o sancionar con todo el rigor de la ley a quienes corresponda?, ¿donarlos si es que no eran reclamados?, ¿no debería la Administración disponer de vehículos apropiados para llegar hasta donde se encuentra el problema, como por ejemplo, motos de nieve?, ¿o la ausencia de algunos de estos elementos justifica la matanza?, ¿se realiza una adecuada difusión de las condiciones de uso del Parque Nacional?, ¿se llevan a cabo permanentes y adecuadas campañas de concientización?, ¿se educa al ciudadano con todas las herramientas, y se dispone de ellas?, ¿hay suficiente presupuesto y personal para un mejor y más eficiente control?, ¿se garantiza la presencia permanente de personal resultando común ver guardaparques en diferentes sectores y horarios?, ¿están claros los límites del Parque Nacional y correctamente cercados, principalmente en sectores lindantes al ejido urbano?, en definitiva, ¿se puede ser implacablemente riguroso en parte de la legislación y tan ambiguo en otra?”, expuso el especialista en turismo.
Cabe apuntar que el dueño de la tropilla está identificado y radicó una denuncia por la matanza de los animales, cuestión que ahora deberá dirimir la justicia.
Aseguró que el problema “no pasa por haber encontrado una tropilla en el parque, porque obviamente por algún lado han entrado, y no creo que entren por la portada del parque. Seguramente han entrado en procura de su alimentación. Ellos tratan de subsistir de alguna manera y me parece que la responsabilidad pasa más por los propietarios, que les gusta tener animales y quizás no tienen todas las condiciones de alimentarlos en invierno”.
Si bien hizo explícito su “gran respeto” por el trabajo de los guardaparques, porque deben “lidiar con un montón de problemáticas y posiblemente no con todos los elementos”, cuestionó esta decisión de matar a los animales.
“La solución pasó por matarlos y me parece que quizás se podría haber evitado cumpliendo con algunas otras instancias antes”, dijo.
Reconoció que “obviamente la autoridad dentro del parque nacional son los guardaparques” y que han decidido anteriormente sacrificar animales como el caso de los castores, que “generan daños muy grandes en algunos diques y se ven en la obligación de matarlos”.
Pero insistió que “en el caso de una tropilla se podría haber hecho algo antes de matarlos. Sé que a veces no es sencillo el tema de los caballos, mucho menos poner ciertos límites desde los guardaparques a cierta gente que son un poco enemigos de los límites”, observó sobre la naturaleza de nuestra sociedad.
Y puso el acento en uno de los argumentos para haberlos sacrificado que barajaron los guardaparques. “Hablaron del gasto muy grande que hubiera implicado capturarlos y alimentarlos por varios días hasta que los vayan a buscar”, recordó Lovece, que indicó que se trata de cuestiones presupuestarias y entonces la discusión es otra. “No disponer de todo el presupuesto no autoriza a que mañana salgan a matar a todos los caballos que ven en el parque”, manifestó.
En la publicación del diario, Lovece aporta varias sugerencias a través de una serie de interrogantes: “¿No hubiese sido mejor secuestrar a los equinos y ponerlos a resguardo hasta cobrar las multas o sancionar con todo el rigor de la ley a quienes corresponda?, ¿donarlos si es que no eran reclamados?, ¿no debería la Administración disponer de vehículos apropiados para llegar hasta donde se encuentra el problema, como por ejemplo, motos de nieve?, ¿o la ausencia de algunos de estos elementos justifica la matanza?, ¿se realiza una adecuada difusión de las condiciones de uso del Parque Nacional?, ¿se llevan a cabo permanentes y adecuadas campañas de concientización?, ¿se educa al ciudadano con todas las herramientas, y se dispone de ellas?, ¿hay suficiente presupuesto y personal para un mejor y más eficiente control?, ¿se garantiza la presencia permanente de personal resultando común ver guardaparques en diferentes sectores y horarios?, ¿están claros los límites del Parque Nacional y correctamente cercados, principalmente en sectores lindantes al ejido urbano?, en definitiva, ¿se puede ser implacablemente riguroso en parte de la legislación y tan ambiguo en otra?”, expuso el especialista en turismo.
Cabe apuntar que el dueño de la tropilla está identificado y radicó una denuncia por la matanza de los animales, cuestión que ahora deberá dirimir la justicia.